¿Casualidades?

Creo que a todos nos han pasado esas cosas que llamamos insólitas; insólitas porque aunque no dejemos de repetirnos que obedecen a la casualidad, siguen en nosotros esas inquietudes que nos hace preguntarnos si habrá algo más allá de la simple  casualidad o el azar.

Son cositas nimias, pero  que me hacen considerar la posibilidad de que alguien o algo, pueda saber siempre de nuestras cosas. Hablo de aquellos objetos que aparecen cuando más los necesitamos, como si alguien supiera de nuestras necesidades.

Como ya he contado en otros artículos, tengo la costumbre de bajar al centro los domingos para comprar libros de segunda mano. Mi biblioteca está conformada, en su mayoría, por libros que he adquirido de esta forma.

Uno de esos sucesos curiosos aconteció en una ocasión, en la que andaba mirando que había para mi gusto. Por aquellos días estaba trabajando en el análisis de una novela para el curso de teorías literarias. La novela era “Memorias de Adriano” de Margarite Yourcenar. Esta novela es una de esas que no se encuentran fácilmente  entre los libros de segunda. Me urgía tenerla para mi trabajo y además quería agregarla a mi modesta colección de libros. 

Como les contaba, andaba mirando, cuando de pronto vi el título en una buena edición de Seix Barral. Parecía que alguien la hubiera dejado allí para mí.  El precio era irrisorio e inmediatamente la compré.

Por estos días estoy trabajando en la preparación de una exposición para el curso de Epistemología. Investigo sobre la propuesta pedagógica de Paulo Freire, cuyos libros son igualmente difícil de adquirir en la calle. Entonces nuevamente la “casualidad “está de mi lado. Voy por la calle buscando nuevos ejemplares, cuando de pronto veo el título “Educación liberadora” de Paulo Freire. Allí estaba pues el pertinente libro como si el mismo Freire lo hubiera colocado entre otros tantos libros para que yo lo viese. Igualmente lo compro y me voy feliz con mi adquisición, pues tengo material para mi trabajo y un nuevo libro para mi modesta colección.

No soy una persona supersticiosa, pero estas cosas me hacen pensar que quizás pueda haber algo que conspire a nuestro favor. Pero después de darle vueltas al asunto, concluyo con que éstas, son  meras casualidades.

Y a ustedes, ¿les ha pasado algo así)

About the Author

"Los pueblos en los que la juventud no piensa por miedo al error y a la duda, están destinados a ser colonias" Fernando González